Las trituradoras de rodillos se componen esencialmente de dos cilindros de igual diámetro, normalmente en posición horizontal, girando en sentidos opuestos sobre sus propios ejes y separados una cierta distancia. El material que se introduce entre ambos queda sometido a un esfuerzo radial de compresión y tangencial de fricción que los tritura y desmenuza hasta que puedan pasar por el espacio que separa ambos cilindros. Esta separación, que es regulable, determina la dimensión de los granos obtenidos.
Para evitar que el esfuerzo requerido por la trituración de un trozo de dureza anormal o el paso de un exceso de material produzca una rotura en la máquina, uno de los cilindros se dispone de modo que pueda separarse del otro lo suficiente para permitir el paso del cuerpo duro que se resista a la trituración, volviendo posteriormente automáticamente a su posición inicial. Este cilindro va montado contra unos topes sobre los cuales es presionado por unos muelles, que hacen de sistema de seguridad; así cuando un material no triturable pasa entre los rodillos este puede retroceder hasta que el material no triturable pase. El otro rodillo va montado sobre unos soportes o tornillos que permiten regular su posición con respecto al anterior (reglaje de la máquina).
El movimiento de los cilindros lo provocan dos motores eléctricos independientes (uno para cada cilindro), que hacen girar los cilindros con igual velocidad o diferente velocidad, según el requerimiento. La transmisión de potencia se logra mediante la acción de correas que actúan sobre poleas colocadas sobre los ejes de los rodillos o de manera directa a través del reductor de velocidad. Las poleas son de igual o distinto diámetro según se desee similar o diferente velocidad de giro de los cilindros. Otras veces solo se acciona un cilindro transmitiendo su movimiento al otro por medio de un engranaje o por intermedio de la misma materia que se tritura, pero esto último solo se hace cuando se tratan granos de dimensión pequeña.
Los cilindros se construyen generalmente en dos partes, la interior de fundición gris o acero que se une sólidamente con los ejes, y la exterior (intercambiable), de acero duro con manganeso o cromo que protege al rodillo contra el desgaste.
Son máquinas robustas y sencillas que pueden tratar productos húmedos y pegajosos, así como también abrasivos, aunque en este último caso el consumo de las camisas de los cilindros puede ser notable. Sus principales ventajas son su sencillez mecánica, robustez y su bajo consumo de energía, pero dan mucha proporción de tamaño con exceso de calibre, a causa del funcionamiento de los muelles y el desgaste de los cilindros.
Sus partes principales la componen:
- Árbol Cardan.
- Cojinete del cilindro.
- Raspador.
- Cilindro fijo.
- Cilindro ajustable.
- Protección contra sobrecargas.
- Volante.
- Tornillo para el reglaje de la abertura de salida.




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